Por qué el agua estropea los aparatos electrónicos

Rubén Castro, actualizado a 3 agosto 2026
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“El agua y la electricidad no se llevan bien” es una de esas frases que todo el mundo repite y casi nadie sabe explicar. Y cuando se explica, resulta ser bastante menos cierta de lo que parece.

Para empezar por lo que más sorprende: el agua pura no conduce la electricidad. Podrías sumergir un circuito en agua destilada y no pasaría gran cosa. Lo que estropea tu móvil no es el agua — es lo que lleva disuelto.

De hecho, en las fábricas de electrónica lavan las placas de circuito con agua de forma rutinaria. Con agua muy especial, eso sí, y en esa diferencia está todo.

Vamos a ver por qué ocurre, qué le pasa exactamente a un aparato cuando se moja, por qué los móviles resistentes al agua se siguen estropeando, y unas cuantas curiosidades que explican cosas que quizá te hayan pasado — como que un móvil parezca funcionar perfectamente después de un baño y se muera tres semanas más tarde.

La conductividad eléctrica del agua

Aunque tenemos la creencia de que el agua es un buen conductor de la electricidad, la verdad es un poco más complicada.

Lo cierto es que el agua pura no es un buen conductor de la electricidad. Son las impurezas, como las sales y los minerales los que hacen que el agua sea conductora de la electricidad.

Cuando estos electrolitos se disuelven en agua, se separan en átomos con diferentes cargas llamados iones. Y son éstos, los que hacen que el agua se convierta en un buen conductor de la electricidad.

Por ejemplo, la sal común (NaCl o cloruro de sodio) se separa en iones positivos Na e iones negativos Cl. Si pones los polos positivos y negativos de una batería en el agua, los iones negativos serán atraídos por el polo positivo y los iones positivos serán atraídos por el polo negativo de la pila. Creándose un circuito cerrado.

Además, por este mismo motivo, la conductividad del agua aumenta según aumentan los iones en ella. Como por ejemplo:

  • Conductividad del agua pura: 5,5 × 10−6 S/m
  • Conductividad del agua potable: 0,005 – 0,05 S/m
  • Conductividad del agua de mar: 5 S/m

Por qué el agua estropea los aparatos electrónicos

El agua puede estropear los aparatos electrónicos por dos motivos:

  • Cortocircuitos
  • Corrosión Si sumerges un circuito electrónico encendido (con corriente) en agua con electrolitos, es muy posible que se produzca un cortocircuito. Estropeando los componentes electrónicos en el momento.

Por otro lado, si el circuito está apagado, los electrolitos pueden causar corrosión.

En un móvil, ¿qué partes son más y menos sensibles al agua?

En un móvil hay muchos componentes diferentes y no todos son igual de delicados.

Por ejemplo, los transistores pueden hacer cosas raras cuando son expuestos al agua, pero si se secan y se limpian bien, normalmente, vuelven a funcionar correctamente.

Los condensadores son un poco más delicados y pueden corroerse desde dentro hacia afuera si algo de agua se filtra hasta el interior.

Lo más delicado suelen ser las baterías de litio y las pantallas.

Las baterías de litio son muy reactivas al agua y si se entra agua dentro, aunque sea en cantidades muy pequeñas, se estropean de manera irreparable. Ya sea poco a poco o de golpe.

Las pantallas se estropean, principalmente, si el agua se cuela entre el cristal y el digitalizador, siendo la reparación muy complicada.

Entonces, ¿por qué se siguen estropeando los móviles resistentes al agua?

Desde que este artículo se escribió por primera vez, la resistencia al agua ha pasado de ser una función de gama alta a venir de serie en casi cualquier móvil decente. Y aun así, las reparaciones por líquidos siguen siendo de las más comunes.

Hay cuatro motivos, y ninguno es que el fabricante mienta.

1. El sellado envejece

Un móvil resistente al agua lo es gracias a juntas de goma y adhesivos que cierran las rendijas. Esos materiales se degradan: con el calor, con las caídas, con los años y sobre todo con cualquier apertura para reparar.

Un móvil de tres años ya no es el móvil que salió del laboratorio. Por eso los fabricantes suelen decir que la resistencia al agua “no es permanente” y que no la cubre la garantía.

2. Las pruebas se hacen con agua limpia y quieta

Las certificaciones de resistencia se miden en condiciones de laboratorio: agua dulce, limpia y en reposo, a una profundidad y un tiempo concretos.

Nada de eso se parece a:

  • El agua del mar, cuya conductividad es unas mil veces mayor que la del agua potable — y que además deja sal cuando se seca.
  • El agua de una piscina, con cloro que ataca las juntas.
  • Un chorro a presión, que empuja el agua por sitios donde la inmersión tranquila no llega.
  • Cualquier bebida azucarada, que es lo peor de todo: cuando el agua se evapora, el azúcar se queda dentro haciendo de pegamento conductor.

3. Por dentro no es hermético, es hidrófobo

Aquí hay un matiz que mucha gente desconoce: un móvil moderno no es una caja estanca. Lo que llevan muchas placas es un recubrimiento hidrófobo aplicado sobre los componentes, una capa finísima que repele el agua.

Eso es lo que te salva de una salpicadura. Pero es una protección de superficie: si entra suficiente líquido, o si se queda tiempo dentro, acaba llegando a donde no debe.

4. Los indicadores no mienten

Dentro de casi todos los móviles hay unas pegatinas diminutas llamadas indicadores de contacto con líquido: son blancas y se vuelven rojas de forma irreversible al mojarse.

Por eso en el servicio técnico saben que tu móvil se mojó aunque lo hayas secado y funcione. Y por eso el daño por líquidos no suele estar cubierto por la garantía del fabricante, aunque puedas tener derechos por la normativa de consumo.

La lectura práctica de todo esto: la resistencia al agua está pensada como red de seguridad ante accidentes —la lluvia, el vaso que se vuelca, el lavabo— no como una invitación a nadar con el teléfono.

Y si se moja con algo que no sea agua limpia, el enjuague con agua dulce es lo más útil que puedes hacer, por contraintuitivo que suene: es mejor arrastrar la sal o el azúcar que dejar que se sequen dentro.

Qué hacer exactamente después, paso a paso, en cómo secar un móvil mojado. Y qué significan de verdad las siglas IP67 y IP68, en IP67 frente a IP68.

Seis curiosidades sobre el agua y la electrónica

1. En las fábricas lavan las placas con agua

Suena a herejía y es rutina diaria. En el montaje de placas de circuito impreso, después de soldar quedan restos de flux y contaminantes iónicos que con el tiempo provocarían fallos. ¿La solución? Lavarlas con chorros de agua desionizada, a presión y en caliente, seguidos de un secado a fondo.

El agua desionizada es exactamente lo contrario del agua del grifo: se le han quitado los iones, así que no conduce y no deja residuos. Un lavado así puede reducir la contaminación iónica de la placa en torno a un 90 %.

Es decir: el agua no solo no es enemiga de la electrónica, sino que es la herramienta con la que se limpia. Todo depende de qué lleve dentro.

2. Hay centros de datos con los servidores sumergidos

Existe una técnica llamada refrigeración por inmersión en la que los servidores trabajan completamente sumergidos en un líquido dieléctrico —no agua— que no conduce la electricidad.

Sacan el calor mucho mejor que el aire y permiten densidades que serían imposibles con ventiladores. Ver un rack encendido burbujeando dentro de un tanque es de las imágenes más raras de la informática moderna.

3. El móvil puede morir semanas después

Esta es la que más disgustos causa. Mojas el teléfono, lo secas, funciona perfectamente… y tres semanas después empieza a hacer cosas raras hasta que muere.

No es mala suerte. Es que el proceso destructivo no fue el cortocircuito, sino la corrosión electroquímica, que trabaja despacio. Los minerales que quedaron dentro van comiéndose las soldaduras y los contactos, y a la vez van formando depósitos que poco a poco conducen lo suficiente para provocar fallos intermitentes.

Y el detalle cruel: el proceso se acelera con el aparato encendido, porque la corriente que circula alimenta la reacción. Encender el móvil “a ver si va” es parte del problema.

4. El agua del mar es mil veces peor

No es una exageración retórica, son las cifras que ya has visto en el primer capítulo: el agua potable conduce entre 0,005 y 0,05 S/m; el agua de mar, unos 5 S/m.

Y encima, cuando se evapora deja la sal dentro. Una caída al mar es un problema de otra categoría que una caída a la bañera, y de ahí que el enjuague con agua dulce sea tan importante.

5. Peor todavía: el refresco

Un vaso de cola o de café con azúcar combina lo malo de las dos cosas: iones que conducen y azúcar que se queda pegado al secarse, formando una película que atrapa humedad y mantiene el circuito medio cerrado para siempre.

Los técnicos de reparación suelen coincidir: prefieren un móvil que se ha caído a un charco antes que uno bañado en refresco.

6. El arroz nunca funcionó

Es el remedio casero más extendido del mundo y es poco más que un placebo. El arroz absorbe humedad del aire ambiente muy despacio, pero no tiene forma de sacar el agua atrapada bajo un chip. Lo único que consigue es entretenerte mientras la corrosión avanza — y de paso meterte polvo y almidón por los puertos.

Hoy el propio fabricante lo desaconseja de forma explícita. Lo desarrollamos en cómo secar un móvil mojado.

La idea que resume el artículo entero: el enemigo nunca fue el agua, fueron los iones disueltos y el tiempo.

De ahí salen las tres reglas que de verdad importan si mojas un aparato: no lo enciendas (la corriente alimenta la corrosión), enjuágalo con agua limpia si el líquido era sucio, salado o azucarado, y sécalo de verdad y cuanto antes, porque el daño no se decide en el momento del chapuzón sino en los días siguientes.

Resumen

El agua pura es un conductor muy malo de la electricidad, así que un aparato sumergido en ella tiene bastantes papeletas de sobrevivir. El problema es que agua pura no hay en ninguna parte de tu casa: ni la del grifo, ni la de la lluvia, ni la del váter, ni mucho menos la del mar. Todas llevan iones, y son los iones los que hacen el daño.

Por eso el resultado es tan impredecible. Es posible que un móvil se seque perfectamente y no vuelva a dar problemas, mientras que en otro el agua se cuele en huecos donde no hay forma de secarla y la corrosión lo mate semanas después, cuando ya nadie relaciona una cosa con la otra.

Si te acaba de pasar, lo urgente es no encenderlo y secarlo bien: lo tienes paso a paso en cómo secar un móvil que se te ha mojado.

Rubén Castro

Rubén Castro

Redactor

Apasionado de explorar y diseccionar lo último en tecnología. Tengo mucha experiencia en el mundo de los ordenadores y el gaming, aunque también me gustan todos los tipos de gadgets.