SSD vs HDD - ¿cuáles son las diferencias, ventajas e inconvenientes

23 octubre 2018, 

Hoy en día tenemos dos opciones muy diferentes, pero igual de válidas, a la hora de elegir el disco duro de nuestro ordenador. Y menos mal, porque hasta hace poco solo teníamos una…

En este artículo analizaremos las ventajas e inconvenientes de cada tipo (SSD y HDD) de disco, para que decidas cual se adapta más a tus necesidades.

Diferencia fundamental entre SSD y HDD

  • Disco duro tradicional o HDD: un disco duro está compuesto por varios discos de metal que giran y un cabezal que lee los datos de manera muy parecida a un tocadiscos. Este cabezal puede leer y escribir datos sobre el disco mediante el magnetismo.

  • SSD (Solid State Drive): es también un sistema de almacenamiento no volátil. En este caso, los datos se almacenan en una memoria flash en vez de en un disco giratorio.

Estos chips de memoria flash son diferentes a los que se utilizan en las unidades USB, suelen ser más rápidos y fiables. Por consiguiente, a igual capacidad, las unidades SSD son más caras que las unidades USB.

Evolución del almacenamiento no volátil de los ordenadores

La tecnología en la que se basa el funcionamiento de los discos duros es relativamente antigua. Ya en el año 1956 IBM utilizaba 50 discos de 24 pulgadas, que ocupaban como dos frigoríficos actuales, para conseguir la friolera de 3,75 MB de espacio de almacenamiento.

En la década de 1980, el tamaño de los discos duros se estandarizó en 5,25 pulgadas, aunque con el nacimiento y popularización de los ordenadores domésticos, se redujo hasta las 3,5 pulgadas en los ordenadores de sobremesa, y hasta 2,5 pulgadas en portátiles, medidas que aún utilizamos.

Los actuales HDD de 3,5 pulgadas tienen capacidades de hasta 10 TB, los de 2,5 pulgadas llegan hasta los 4 TB.
Hoy en día, los discos SSD de mayor capacidad a nivel doméstico tienen unos 4 TB de capacidad, sin embargo, en el mundo empresarial hay versiones de hasta 60 TB.

El bus de datos (el cable con el que se conecta el disco duro a la placa base) también ha cambiado a lo largo de estos años. Pasando por la interfaz IDE (actualmente conocida como ATA paralelo, o PATA), el SATA (o Serial ATA) y, actualmente, algunas unidades SSD utilizan la interfaz PCIe, aún más rápida.

Los SSD son mucho más modernos y tienen mucha menos historia. Las primeras unidades SSD comenzaron a popularizarse durante el auge de los netbooks, a finales de la década de los 2000. En 2007, el OLPC XO-1 utilizó una unidad SSD de 1 GB, y la serie Asus Eee PC 700 utilizó una unidad SSD de 2 GB como almacenamiento principal.

Poco a poco, los SSD fueron inundando el mundo de los portátiles con el formato de 2,5 pulgadas, momento en el cuál muchos entusiastas empezaron a usarlos en sus ordenadores de sobremesa. Más tarde surgieron otros SSD con diferentes formas: M.2, mSATA… Y también se empezaron a utilizar otras interfaces como el PCI-e.

Ventajas y desventajas

Tanto los SSD como los discos duros tienen la misma función. En ellos instalamos el sistema operativo y los programas, además de guardar los archivos con los que trabajamos. Sin embargo, cada tipo de almacenamiento tiene sus propias ventajas e inconvenientes:

  • Precio: los SSD son más caros que los discos duros. Aunque las diferencias se van acortando, el precio por GB de los HDD es más barato que el de los SSD. En concreto, hoy en día un GB de HDD suele costar entre 2 y 4 céntimos de euro, mientras que el GB de SSD ronda los 15-20 céntimos.

  • Capacidad máxima: la capacidad de los discos SSD suele ser mucho menor que la de los HDD. Aunque hay unidades SSD de 4 TB, son muy caras y difíciles de encontrar.

  • Velocidad: aquí es donde brillan los SSD. Un ordenador equipado con un disco SSD arranca en cuestión de segundos, inicia y ejecuta aplicaciones más rápido, y transfiere archivos a más velocidad.

  • Fragmentación: los discos duros funcionan mejor con archivos más grandes que se colocan en bloques contiguos. De esa manera, el cabezal de la unidad puede iniciar y finalizar su lectura en un movimiento continuo.

    Cuando los discos duros comienzan a llenarse, los archivos grandes pueden dispersarse alrededor de la bandeja del disco causando que la unidad sufra, lo que se llama fragmentación.

    Aunque en los últimos años los algoritmos de lectura y escritura han mejorado minimizando el problema, los discos duros aún pueden fragmentarse, cosa que no pasa en los SSD.

  • Durabilidad: mucho se ha hablado de la vida útil de los discos SSD (cada celda en un banco de memoria flash se puede escribir y borrar un número limitado de veces), sin embargo, en un entorno real, los SSD suelen ser mucho más resistentes y duraderos que los HDD.

    Por un lado, la tecnología TRIM optimiza los ciclos de lectura / escritura para repartir la actividad por todas las celdas de memoria, por otro lado, al no tener partes móviles, los discos SSD son menos propensos a fallos.

  • Ruido: todos los HDD, incluso los más silenciosos, hacen más ruido que los discos SSD. Es verdad que los SSD pueden emitir ruido eléctrico, pero suele ser inaudible.

  • Consumo energético: los SSD son mucho más eficientes que los HDD, generan menos calor y gastan menos energía. En los ordenadores portátiles esto es algo muy interesante, ya que mejora la duración y vida útil de la batería.

  • Forma: los HDD se pueden encontrar en formato de 3,5 pulgadas y 2,5 pulgadas. El tamaño más habitual de los SSD son las 2,5 pulgadas, aunque se pueden encontrar en tamaños más pequeños (M.2 y mSATA).

¿Con cuál me quedo?

Bueno, entonces ¿qué necesito? ¿un SSD o un HDD?

Siendo sincero, creo que tener un SSD para el sistema operativo y los programas es imprescindible.

Por eso suelo recomendar a la mayoría de gente, que se compre un SSD pequeño para instalar el sistema operativo y los programas más usados, y un HDD de varios TB para guardar los datos personales e instalar programas que se usen ocasionalmente.

Por ejemplo, podrías comprarte un SSD de 512 GB como disco principal, y un HDD de 4 TB para guardar tus fotos y documentos personales.